jueves, 24 de abril de 2014

La Jardinería y las comunidades.

Es curioso como una de nuestras principales preocupaciones en jardinería aquí en Chicago se asimila con normalidad.

En España, la preocupación suele darse en los extremos climáticos. Por ejemplo, en verano los recursos hídricos y las bajas por estrés hídrico que esa carencia supone, centran la atención, por tanto uno de los principales objetivos de nuestra jardinería es garantizar un riego eficiente, suficiente para nuestras plantas y arboles, pero también respetuoso con el medio ambiente, ya que el agua es un bien escaso, debido al clima seco. Por otro lado nuestros templados o muy templados inviernos, si los comparamos a los de Chicago, nos mantienen preocupados, en el sentido de mantener especies que puedan soportar pequeñas heladas. Mayoritariamente de estas dos circunstancias suele derivar el estado de nuestras plantas y propiciar o no otras preocupaciones, como pueden ser hongos, plagas, etc... que oportunistas, aprovechan las debilidades de nuestros arboles.
Quizás, me aventuro a pensar, las bajas son en definitiva la preocupación fundamental por el sobre coste que generan, no solo por la sustitución, si no por la mano de obra y maquinaria.



En Chicago, la jardinería revive anualmente, durante los duros inviernos hay especies que perduran bajo la fría capa de nieve, y otras sin embargo perecen, esto es asumido con normalidad en el sector, que cada año debe repoblar de nuevo sus jardineras, parterres, o zonas verdes con planta nueva. Por otro lado, el uso de bulbos está también muy arraigado aquí, tal y como se puede observar también en los climas fríos del norte de Europa, desde Holanda hasta Noruega. Y es que si algo sobra aquí, es agua, fundamental para que los bulbos se mantengan a lo largo de varios años sin que decaiga la belleza y magnitud de sus flores.



Pero aquí también se plantan anualmente flores que morirán, y se plantan en cantidades mucho mayores que en España, ¿acaso ellos tienen más presupuesto? La respuesta es no, los Chicagoenses después de un duro invierno con nieve hasta las orejas, necesitan una temporada de buen tiempo, con calles limpias y llenas de colores, con flores y arboles, necesitan sentir que la primavera se lleva el frío invierno y sin generar un coste público elevado y además saben que la ciudad no se vende igual si no se respira naturaleza. 



Por eso en jardinería como en otros muchos temas las comunidades tienen un valor incalculable y además son efectivas y específicas. 
Los vecindarios reúnen a agrupaciones de vecinos con los mismos intereses ( en este caso la jardinería del barrio) y estos, coordinándose con los organismos administrativos locales a nivel de distrito, discuten en reuniones sobre el plan anual, tiene toda su lógica, quién si no los vecinos saben lo que es necesario para su barrio? 



Estas comunidades cuentan con donaciones privadas, de los propios vecinos, algunos menos  implicados en tiempo pero más a nivel económico, cuentan con voluntarios (algo muy extendido en todos los niveles) y con una organización a menudo muy efectiva y concreta. De este modo, con el presupuesto anual y en coordinación con el presupuesto público, se encargan de trabajar ciertas zonas del vecindario, con mano de obra gratis procedente de vecinos voluntarios y con plantas a precio de coste y además, por si nadie lo había pensado a parte de contribuir a mejorar notablemente el barrio en el que viven, disfrutan de relacionarse socialmente, en campañas que suelen realizarse los fines de semana.



domingo, 6 de abril de 2014

Chicago Skyline



Muchas ciudades Norteamericanas destacan por sus céntricos rascacielos, Chicago no es una excepción, o por lo menos no lo es por contener rascacielos, si cuando profundizamos en cual es la política de urbanización de Chicago, ya que la silueta que los rascacielos conforman no es un tema de azar, es un detalle que se cuida, siendo Chicago una de las ciudades con un Skyline más atractivo.

Por lo tanto cada vez que se plantea la construcción de un rascacielos en los últimos tiempos, hay condicionantes, y no se permite la construcción de rascacielos a diestro y siniestro, no en vano es la ciudad Norteamericana en la que se construyeron rascacielos por primera vez.




La ciudad de Chicago siempre ha ido a la cabeza en este sentido, ya desde 1885 cuando se construyó el Home Insurance Building, que se considera el primer rascacielos del mundo con estructura de acero, este tenía originalmente 138 metros y 10 plantas, algo que para la época era todo un logro.

Y más tarde en el siglo XX Chicago ha ido enlazando booms constructivos que han ido progresivamente generando rascacielos, la mayoría en su DownTown, en el llamado Loop y la Milla Magnifica, rascacielos que durante años han sido los más altos de los Estados Unidos, o incluso del mundo, como puede ser la Willis Tower (antiguamente Sears Tower) antes de que la compañia Willis la adquiriera y le cambiara el nombre.



La Willis Tower fué construida en 1974 y está entre los diez rascacielos más altos del mundo con 110 pisos y un total de 443m y si contamos la antena llega a los 527m. y en este caso sería el edificio más alto de los Estados Unidos en la actualidad.

Sea como fuere, con o sin antena, primer o segundo, es un rascacielos impresionante al que se puede subir y las panorámicas que nos regala son verdaderamente espectaculares. El precio de entrada son unos 20$ aproximadamente y suele haber cola, según día y mes. 

El segundo edificio mas alto de Chicago es el Trump International Hotel con 98 plantas y 423m. de altura, se trata de un hotel y es por tanto un edificio residencial.

El tercer rascacielos de Chicago es el Aon Center con 86 plantas y 346m. de altura ( antiguamente Amoco Building ) y fué terminado en 1974. Se trata de un edificio de oficinas que es prácticamente idéntico al First Canadian Trace de Toronto, Canada.

A la izquierda se puede ver el Aon Center y en el centro hacia la derecha el Trump International Hotel y a la derecha la Willis Tower, como los rascacielos más altos de la imagen.

Y finalmente el cuarto edificio más alto y el segundo al que se puede subir, el rascacielos John Hancock Center, con 100 y 344 metros y situado en la Milla Magnifica de la calle Michigan es una muy buena segunda opción, si quereís ver el Skyline Chicagoense tomando una copa en la planta 95-96 o si lo preferis, acceder a la planta superior donde se encuentra el observatorio 360. En cualquier caso las vistas no defraudan. El precio del observatorio esta sobre los 20$ y el precio de unas cervezas, cafe o copas no difiere demasiado y oscilan entre 5 y 15$.

John Hancock Tower

Hay una larga lista de edificios y sus respectivas alturas, pero por razones obvias no los citaré, ya que si no esto sería interminable.

La John Hancock Tower fué nuestra opción recientemente y la verdad es que no es una mala manera de tomar unas copas mientras disfrutas del atardecer...



La John Hancock Tower es el rascacielos que tiene dos antenas.